Rescatar a los peridos, ¿qué lugar ocupa la oración?
Fernando Alexis Jiménez
¿Métodos? Le soy sincero: Utilizamos muchos. Uno que recuerdo como anecdótico: con el grupo de evangelismo acordamos trabajar en el oriente de mí amada Santiago de Cali, en una zona popular.
Dada la renuencia de las personas, optamos por distribuir comestibles. Imaginábamos que al reunirse muchos curiosos, podríamos aprovechar ocasión para distribuir literatura y compartirles el Evangelio del Señor Jesús.
Llegó el día y pusimos en práctica nuestro plan. Pero para nuestra desilusión, las personas se marcharon sin siquiera decir: “Gracias”. Nos dejaron con los tratados evangelísticos en las manos.
En otra ocasión nos propusimos proyectar películas en los parques, aprovechando la afluencia de público. Es cierto que reuníamos un buen auditorio; sin embargo al apagar el proyecto y disponernos a consolidad el mensaje, llevando a los visitantes a hacer decisión de fe por Jesucristo, quedábamos solos, como si les hubiéramos dicho que les íbamos a cobrar por el filme.
Abordar a las personas casa por casa fue otra propuesta. Los resultados fueron igualmente fallidos. Las personas nos atendían con la prevención de que les fuéramos a ofrecer alguna revista. Por favor, no me malinterprete. No desestimo los métodos. Yo mismo los he utilizado. Lo que ha cambiado es el elemento esencial que utilizamos ahora: la oración.
Antes de desarrollar un impacto evangelístico en determinada área, convocamos a jornadas de ayuno y oración. Los resultados, además de sorprendentes, saltan a la vista. El proceso de evangelización resulta ahora mucho más eficaz.
Recobrando el territorio
La Biblia es muy clara cuando nos enseña que como consecuencia del pecado, Satanás tiene amplio dominio sobre naciones, regiones, ciudades y áreas territoriales específicas. El mismo Satanás señaló que los reinos con su grandeza le pertenecen: “De nuevo lo tentó el diablo, llevándolo a una montaña muy alta, y le mostró todos los reinos del mundo y su esplendor. —Todo esto te daré si te postras y me adoras” (Mateo 4:8, 9. Nueva Versión Internacional).
A usted y a mí, en nuestra condición de cristianos comprometidos, nos corresponde recobrar los territorios sobre los que gobierna nuestro adversario espiritual. Es una tarea que nos delegó el Señor Jesús, y que se encuentra claramente ilustrada en el llamamiento que Él le hizo al apóstol Pablo: “…para que les abras los ojos y se conviertan de las tinieblas a la luz, y del poder de Satanás a Dios, a fin de que, por la fe en mí, reciban el perdón de los pecados y la herencia entre los santificados” (Hechos 26:18, Nueva Versión Internacional).
Es un compromiso orientado en dos direcciones: la primera, esfuerzo, y la segunda, perseverancia. Cuando alcanzamos almas para el Reino de Dios, abrimos sus ojos, muchísimo tiempo cegados por Satanás. Rescatarlos del mundo de tinieblas en que han estado inmersos, y librarlos del poder enemigo, es una labor ardua, sobre todo cuando nuestro enemigo no quiere quedarse quieto. Pero en Jesucristo tenemos asegurada la victoria siempre.
Las personas a quienes les predicamos, una vez cae la venda de sus ojos, comprenden la grandeza de la Salvación en Cristo y encuentran perdón para sus pecados. Es un cimiento fuere para que avancen en el proceso de crecimiento personal y espiritual, acompañando su decisión por la santificación que se opera en sus vidas por la obra redentora del Señor Jesús.
¿Fácil? En absoluto. Es una batalla que demanda paciencia y firmeza. Recuerde que Satanás no quiere soltar las almas y menos, ceder el terreno sobre el cual ha dominado por años. Jamás olvide que “… nuestra lucha no es contra seres humanos, sino contra poderes, contra autoridades, contra potestades que dominan este mundo de tinieblas, contra fuerzas espirituales malignas en las regiones celestiales” (Efesios 6.12, Nueva Versión Internacional).
Bajo este convencimiento, elevamos oraciones específicas antes, durante y después de una jornada de evangelización indistintamente del método que se haya utilizado. Tenga presente que las batallas las ganamos de rodillas, en oración, delante del Señor.
La oración frente a los métodos
Al igual que usted, he leído abundante material y me propuse ahondar en el tema de la evangelización cuando cursaba la carrera de teología en el Seminario Bíblico. No obstante, en la práctica, se aprende que los métodos no son eficaces si no los hemos regado los planes y proyectos con abundante oración, dándole a Dios el primer lugar (Cf. Salmo 37:5)
La Biblia nos enseña que Dios espera que sus hijos asumamos el papel protagónico que nos corresponde como intercesores: “Yo he buscado entre ellos a alguien que se interponga entre mi pueblo y yo, y saque la cara por él para que yo no lo destruya. ¡Y no lo he hallado!”(Ezequiel 22:30, Nueva Versión Internacional), y también: “Lo ha visto, y le ha asombrado ver que no hay nadie que intervenga. Por eso su propio brazo vendrá a salvarlos; su propia justicia los sostendrá” (Isaías 59:16, Nueva Versión Internacional).
Debemos interceder. Es a la vez imperativo y fundamental. Clamar antes de proclamar el Evangelio. Preparar el terreno. Rn la medida en que oramos por territorios en los que plantaremos la semilla de la Palabra, pidiendo a Dios a favor de las almas que los habitan, veremos la victoria y estaremos llevando a la práctica la instrucción del autor sagrado: “Así que sométanse a Dios. Resistan al diablo, y él huirá de ustedes” (Santiago 4:7, Nueva Versión Internacional).
Es hora de orientar el orden de la planificación y desarrollo del trabajo evangelístrico. Además de que sobra recordar que nuestro amado Señor Jesucristo debe ocupar el primer lugar. A Él debemos presentarle los planes y programas en oración. Sólo así tendremos asegurada la victoria, y veremos muchas almas viviendo a los pies de nuestro Salvador, como lo anhelamos en el corazón.
Si tiene alguna inquietud, por favor, no deje de escribirme a:
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© Fernando Alexis Jiménez
Título: Los tres círculos de protección de Dios en nuestras vidas
Base Bíblica: Job 1:1-22
Introducción:
Alrededor nuestro encontramos personas que andan afanosamente buscando las bendiciones de Dios. Les preocupa ser prósperos antes que experimentar una vida de crecimiento personal y espiritual. Ahora bien, ¿es eso posible? Por supuesto que sí. Dios bendice nuestras vidas pero es necesario andar en fidelidad en Su presencia. Si lo hacemos, Dios generará alrededor nuestro tres círculos de protección: sobre nuestras vidas, sobre nuestras familias y sobre nuestras propiedades.
I.- SI QUEREMOS RECIBIR LAS BENDICIONES, DEBEMOS REVISAR CÓMO ESTAMOS ANDANDO CON DIOS (vv. 1-5)
1.- Nuestro caminar con Dios determina que tengamos o no su favor (v. 1)
a.- En Job hallamos una actitud correcta:
“…hombre perfecto y recto…”
b.- En Job hallamos una disposición apropiada:
“temeroso de Dios”
c.- En Job hallamos determinación:
“…y apartado del mal”
2.- Cuando caminamos con Dios, experimentamos Sus bendiciones físicas y materiales (vv. 2, 39
3.- Job mantenía una vida de íntima relación con Dios, clamando por su vida y la de su familia (vv. 4, 5)
a.- Era un clamor diario (v. 5 b)
b.- Quien ora, clama en Su presencia y recibe bendiciones.
II.- EL ENEMIGO ESPIRITUAL ESTA A LA PUERTA PROCURANDO NUESTRO MAL (vv. 6-9)
1.- Satanás, como príncipe de este mundo, se encuentra atento a lo que hacemos los hijos de maldad pero también los hijos de Dios (v. 6. Cf.. 1 Pedro 5.8, 9)
a.- Satanás gobierna y rodea al mundo gracias al poder que le da el pecado del hombre (v. 7)
b.- Dios jerárquicamente tiene dominio aún de Satanás, aunque el enemigo haga alarde de su poder (v. 7)
2.- Dios valora a quienes andan en Su presencia en rectitud y apartados del mal (v. 8)
a.- Nuestro adversario espiritual pone en tela de juicio nuestro andar con Dios (v. 9)
b.- Un convencimiento que mueve a Satanás es que sólo buscamos a Dios cuando somos bendecidos (v. 9)
3.- Evaluemos por un instante: ¿Servimos a Dios solo en los momentos de bendición o también en los períodos de crisis?
III.- DIOS PROTEGE NUESTRA VIDA , FAMILIA Y PERTENENCIAS (vv.10-20)
1.- Dios genera alrededor nuestro tres círculos de protección (v. 10 a)
a.- Sobre nuestra vida
b.- Sobre nuestra familia
c.- Sobre nuestras pertenencias
2.- Si andamos en Su presencia, Dios bendice la obra de nuestras manos (v. 10 b9
3.- Si nuestra fidelidad a Dios nade de lo más profundo del corazón, permaneceremos con Él por encima de las circunstancias adversas (vv. 11, 12, 18, 19)
a.- Vinieron ataques contra la familia de Job (vv.13-15)
b.- Vinieron ataques contra sus posesiones materiales (vv. 16, 179
4.- Como es natural, Job experimentó un período de depresión (v. 20)
a.- El ser humano reacciona frente a factores externos.
b.- Delante de Dios es comprensible que una persona en problemas se angustie.
IV.- SI DEPENDEMOS DE DIOS, PERMANECEREMOS FIELES EN MEDIO DE LA ADVERSIDAD (vv. 21, 22)
1.- Job manifestó en todo momento una íntima dependencia de Dios (v. 21)
a.- Al igual que Job debemos reconocer que Dios tiene control sobre todo lo que acontece alrededor (v. 21)
b.- Al igual que Job, debemos reconocer que solo somos administradores de los bienes que Dios nos confía (v. 21)
2.- Al igual que Job debemos guardar integridad delante de Dios a pesar de las circunstancias (v. 22)
Conclusión:
Dios nos llamó a ser bendecidos. Es algo inherente a nuestro caminar con el Señor. Pero no podemos esperar que, si andamos con un pie en el mundo y otro en las cosas divinas, todo saldrá bien, a pedir de boca. Hay una causa, lo que hacemos, y un efecto, lo que recibimos. ¿Cuál es su situación? Acaso espera bendiciones del Señor sin pagar el precio de ser fiel a Él? Es importante que revise hoy su vida y cómo está obrando. Esa evaluación sincera le permitirá aplicar correctivos altamente alentadores para su existencia.
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Recuérdele a Satanás que Cristo ya lo venció en la cruz
Fernando Alexis Jiménez
Lo que menos esperaron encontrar las autoridades en aquél ducto de aguas lluvias, era una capilla en la que jóvenes estudiantes dedicaban noches enteras a adorar a Satanás. Un recinto oscuro, apenas visible por la tenue luz de velas que tenían calaveras por candelabros, y que resaltaban paredes pobladas de símbolos esotéricos.
“Santo Dios” se atrevió a decir el oficial a cargo, sin dar crédito a los restos de alcohol, marihuana y objetos cortopunzantes que formaban parte de sus rituales, los que utilizaban con desenfreno en insólitas prácticas para alabar al príncipe de las tinieblas.
El oficial Eliécer Santos relataría después a la prensa, que no podía concebir que en pleno siglo veintiuno ocurrieran hechos de este género. “Pensé que eran sólo novelas de terror o de misterio, pero no que se dieran en nuestro tiempo” , explicó.
El operativo realizado en La Paulina de Montes de Oca, Costa Rica, puso en evidencia una creciente adoración de lo oculto por parte de una juventud rebelde, que encuentra en el satanismo una forma de expresar su inconformidad con los principios y reglas impuestos por la sociedad.
Asedio creciente del ocultismo
Hoy día muchos niegan la existencia de un mundo oculto. Consideran que se trata de mera superstición en un siglo en el que los avances científicos sorprenden cada vez por su ingeniosidad. Y mientras cierran los ojos a la realidad, se abren a corrientes filosóficas y de pensamiento que encierran mucha maldad. Sutilmente la perversidad está tomando fuerza en nuestra sociedad.
Sin embargo los cristianos debemos permanecer alerta. Tenemos claro que “… no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes”(Efesios 6:12).
¿Cómo hacerle frente? Con oración y una estrecha relación con el Señor Jesucristo. La Biblia dice: “Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros”(Santiago 4:7). Recuerde: Con el poder de Dios ¡Tenemos asegurada la victoria!
Es probable que usted sea consciente de la urgencia de luchar contra la maldad. Pero siente que falta algo. Es un soldado sin armas enfrentando una dura batalla. ¿Qué necesita? Sin duda a Jesucristo en su corazón. Es fácil. Basta con hacer una sencilla oración. Dígale: “Señor Jesucristo, te pido que entres en mi corazón. Gracias por perdonar mis pecados en la cruz. Obra en mi ser y haz de mi la persona que tú quieres que yo sea. Amén”.Si tomó esta decisión, que es trascendental para su vida, no dude en escribirme ahora mismo.
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